Relatos de viaje, guías prácticas, consejos para hacer pan por el camino y reflexiones de chichinabo.

19. ¡Coño, el negro!

Hacía mucho tiempo que no estaba en la oscuridad total. Siendo total, absoluta. Me he metido en la tienda por dos motivos. Uno es que los mosquitos (o los cien tipos de bichos con alas que hay), me estaban asediando. El otro es el ruido que hacen los hipopótamos que están en el río, a unos 20 metros de la tienda. Vamos, que estos dos motivos pueden resumirse en uno: estoy acojonado.

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18. Inercia

Cruzar la frontera de Zambia con Tanzania me sumió en un estado de euforia (contenida) que me ha llevado a lanzarme, sin muchas contemplaciones, a empezar la ruta hacia España por la costa oeste africana. El mero hecho de empezar el viaje era lo más importante y lo hice. Conseguí la moto, conseguí recorrer parte de Tanzania y conseguí cruzar la frontera con Zambia, que era una gran barrera en mi cabeza.

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Por qué estoy viajando en moto por África

Parece que haya que tener un motivo profundo, razonado y fundamentado para llevar a cabo cualquier acción. O, a lo peor, tener un PROYECTO que explique lo que haces, que lo justifique. De la misma manera que tiene que haber un “para qué” y, por supuesto, una utilidad.

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17. La parte contratante

Trato de mantenerme tranquilo ante el próximo objetivo: cruzar la frontera con Zambia. Aunque esto requiere de cierto esfuerzo, no es un estado que se alcance y ya está, hay que buscarlo todo el rato. Como no he tenido en cuenta el calendario,  cuando llego a la última población importante antes de la frontera, es viernes. Así que voy a esperar hasta el lunes para el ataque a la burocracia.

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16. El color del dinero de color

Es evidente que el mensaje se pierde por el camino la mayoría de las veces. Ya no estoy en Ifakara y, sin embargo, me llegan SMS y correos de las monjas  —que no debieron entender que me iba—, invitándome a cenar o preguntándome por qué no he vuelto. Mary, la dueña del pub junto a la casa de huéspedes Holiday Inn que me surtió de cerveza, también me escribe. Quiere dinero.

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15. Upendo Sisters Bakery

Toc, toc, toc.

—Jambo, I am looking for Sister Olympia.

—Me, me.

Lo que se dice llegar y besar el santo. Las hermanas franciscanas tienen tres grandes edificios de ladrillo rojo separados por varias calles de tierra del mismo color, una rotonda y unos cuantos árboles gigantescos.

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14. Un ojo en la carretera y otro en el espejo

Etapa maratón. 10 horas para hacer 500 km. Algún día tenía que hacerlo, ver hasta dónde podemos llegar Pili y yo, y creo que ese es nuestro tope diario. Aunque había algunos tramos donde la carretera estaba en construcción, casi todo el trayecto entre Mnenya, cerca de Babati y Sanga Sanga, cerca de Morogoro, lo hago por asfalto.

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13. Noruega capital Arusha

No hay nadie a quien dejar la llave de la habitación, así que la pongo junto a la cocina portátil en la que me hicieron la cena anoche. Es muy temprano. No tengo nada que hacer aquí y sí mucho camino por delante y cierta inquietud por ver qué pasará en las puertas que crucé ayer y por donde se suponía que no me iban a ver el pelo nunca más.

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12. Elige —más o menos— tu propia aventura

Por una cosa y por otra, he acabado en este camino. Sé que no estoy solo porque, de vez en cuando, hay cabras y, si hay cabras, hay masai y, aunque yo no le vea, él a mí sí. De pronto, el camino se ha dividido en muchos caminos más pequeños. Después de unos kilómetros, me doy cuenta de que elegir el más grande esta vez no ha funcionado y de que voy conduciendo de cara al Kilimanjaro (que sigue escondido detrás de las nubes) cuando debería estar a mi espalda.

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